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PRESENTACIÓN
Las escolapias que nos reconocemos "obra de Dios y
de la fe viva y caridad ardiente de Paula Montal", participamos en la
misión educadora de la Iglesia por medio de la educación integral de la
infancia y juventud. "Que nuestros alumnos amen y busquen la verdad y,
como auténticos colaboradores del Reino de Dios participen en la
construcción de un mundo más justo y más humano, es el fin de nuestro
ministerio".
Nuestra escuela de hoy, que deseamos abierta y
encarnada en su ambiente y realidad, hunde sus raíces en una rica y
creativa tradición pedagógica, según las características que le dio
Calasanz y la intuición de Paula Montal.
La fuerza y la originalidad de esta tradición,
experimentada y potenciada a lo largo de tiempo, se ha ido concretando
en el conjunto de rasgos que definen nuestro modo de ser y de actuar y
que configuran el estilo educativo de las escolapias. Expresión del
mismo es el CARÁCTER PROPIO que, una vez actualizado, ofrecemos a las
Comunidades Educativas de cada uno de nuestros colegios.
Unir y potenciar nuestras diferentes tareas y
responsabilidades, como padres o como educadores, para conseguir la
educación integral y armónica que todos deseamos, es dar vida a cuanto
se recoge y ofrecemos en este documento.
Que los dos grandes profetas de la educación que
nos preceden, Jose de Calasanz y Paula Montal, alienten y bendigan
nuestro caminar. Fraternalmente
Mª Isolina Vázquez, Sch.P.
Superiora General
I. LOS COLEGIOS DE LAS ESCOLAPIAS
NUESTRA IDENTIDAD
Las Escolapias ofrecemos nuestras escuelas,
centros de la Iglesia Católica, como un servicio a la educación de la
infancia y juventud, según las características de José de Calasanz y la
intuición de Paula Montal.
San José de Calasanz en el siglo XVII,
interpretando los signos de su tiempo, descubre en la educación de las
clases populares el medio más eficaz para la reforma de la sociedad y
crea una escuela nueva, primer modelo en la historia de educación
integral, popular y cristiana.
Santa Paula Montal dos siglos y medio más tarde,
intuye que la educación de la mujer, apartada hasta entonces de la
cultura, es una necesidad urgente de la sociedad. Abre sus escuelas para
la mujer porque la concibe como fermento de transformación social y
cristiana, a través de la familia y del mundo del trabajo. Así,
sintiéndose totalmente identificada con Calasanz, estructura su obra
según la espiritualidad y la pedagogía calasancia.
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La educación popular fue la opción de Calasanz.
Nuestras escuelas están abiertas a la diversidad de culturas y clases
sociales, especialmente a aquellas que más lo necesiten.
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La promoción de la mujer y la familia fue el
núcleo del pensamiento y de la obra de Paula Montal. Hoy, nuestras
escuelas han optado por la coeducación porque creemos que es la mejor
manera de educar en igualdad de derechos y dignidad.
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La formación integral y armónica de la persona
es una de las características más significativas de la propuesta
educativa escolapia.
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La educación en la fe cristiana impregna toda la
labor que se realiza en la escuela:
– Valoramos y potenciamos la catequesis y la
oración continua como elementos propios de nuestra tradición educativa.
– María, Madre de Dios, es para nosotras modelo de
educadora y discípula fiel de Jesús.
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El carácter abierto y flexible de nuestro estilo
educativo nos permite la adaptación constante a las necesidades de
cada época y de cada lugar.
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La formación del profesorado es una exigencia de
la misma verdad que queremos ofrecer. Calasanz llamó a sus maestros
"cooperadores de la verdad" y a su ministerio "el más digno y el más
noble".
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El lema Piedad y Letras es la expresión del
estilo educativo escolapio, concebido como síntesis entre formación
cristiana y promoción humana, entre fe y cultura.
II. NUESTRA PROPUESTA
EDUCATIVA
Concebimos a la persona como un ser singular,
social y trascendente en continuo proceso de crecimiento y maduración.
Un ser abierto a todos los valores que lo enriquecen.
La escuela es un lugar privilegiado para favorecer
este crecimiento y potenciar sus capacidades físicas, intelectuales,
afectivas y religiosas.
DIMENSIÓN SINGULAR
Nuestra propuesta educativa quiere ayudar al
alumnado en su dimensión singular, a conseguir su propio crecimiento,
aceptación y superación de sí mismo, capacidad de autonomía, decisión y
sentido crítico en el ejercicio de la libertad.
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Para educar la dimensión singular de la persona
fomentamos las actitudes de:
– Autenticidad y coherencia en la vida y en la
acción.
– Sencillez, alegría, serenidad y equilibrio en el
acontecer diario.
– Responsabilidad en el estudio y en el trabajo.
– Creatividad y espíritu de renovación superando
la rutina, la indiferencia y el conformismo.
– Educamos en la libertad y para la libertad para
que aprendan a actuar por propia convicción, respetando siempre la
libertad de los demás.
– Educamos en el amor y para el amor. El ser
humano tiene su origen en el amor. Sólo puede madurar en un clima que le
permita amar y sentirse amado.
– Queremos que se sientan valorados y apreciados
en su singularidad y ayudados en sus necesidades concretas.
– Intentamos que la firmeza en la corrección,
hecha con dulzura y amor, mueva a la gratitud y no al resentimiento.
– Enseñamos técnicas de estudio adecuadas que les
preparen para el acceso al saber a lo largo de su vida.
– Fomentamos un aprendizaje basado en el interés y
la motivación constante sin excluir el esfuerzo personal.
– Favorecemos la creatividad, la expresión
dinámica y artística y damos especial relieve a la originalidad de cada
uno, enseñándoles a orientar y a desarrollar sus capacidades.
– Despertamos la inquietud por la investigación y
la búsqueda de la verdad.
DIMENSIÓN SOCIAL
La persona es un ser que sólo puede realizarse en
comunión con los demás. Está llamada a mejorar la sociedad en que vive,
asumiendo las obligaciones que se derivan de su condición, promocionando
los derechos humanos y poniendo su vida al servicio de la humanidad.
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Para educar la dimensión social de la persona
fomentamos las actitudes de:
– Valoración de la complementariedad del hombre y
la mujer en la familia y en la sociedad.
– Corresponsabilidad en la labor de la escuela y
en el ámbito familiar y social.
– Colaboración y compromiso en el trabajo en
equipo.
– Apertura a grupos cada vez más amplios.
– Servicio hacia las personas y colectivos más
necesitados.
– Respeto hacia la naturaleza y su entorno.
– Valoración y afecto a la cultura y al país donde
viven.
– Apertura a la diversidad de personas, pueblos y
grupos sociales por razón de lengua, cultura, costumbres, religión,
tradiciones o situación económica en un mundo cada vez más globalizado.
– Educamos para la convivencia pacífica, que
supera toda violencia y les prepara para ser defensores y constructores
de la paz.
– Ayudamos a que se comprometan en la construcción
de una sociedad más humana y más fraterna.
– Fomentamos el amor al trabajo como entrega y
servicio para colaborar en un mundo más justo.
– Procuramos crear entre todos un clima que sea
educativo en sí mismo; el respeto y el orden favorecen el trabajo y la
convivencia.
– Promovemos experiencias de voluntariado para
ayudar a crecer en la solidaridad.
– Aceptamos con apertura el progreso y la técnica,
pero luchamos contra la deshumanización que pueden comportar.
– Favorecemos el conocimiento de la realidad con
la lectura serena, objetiva y crítica de los hechos y criterios que la
configuran.
– Pretendemos que adquieran aquellos conocimientos
y habilidades que les ayuden a desenvolverse en la vida y a ser útiles a
la sociedad.
– Ofrecemos actividades que les eduquen en el
tiempo libre.
DIMENSIÓN TRASCENDENTE
La dimensión trascendente, esencial en el ser
humano, incide de forma decisiva en su crecimiento. Por nuestra
concepción cristiana de la persona, le reconocemos la más alta dignidad,
la de hija de Dios.
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Para educar la dimensión trascendente fomentamos
actitudes de:
– Admiración por la vida y la naturaleza.
– Gratuidad, reconociendo todo lo que Dios nos da.
– Reconciliación y perdón que favorece la
convivencia y la paz.
– Relación y comunión con los demás.
– Agradecimiento y alegría, valorando lo bueno y
positivo que nos rodea y que nos ayuda a vivir con esperanza cristiana.
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Para eso:
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Ofrecemos una progresiva evangelización a
través del conocimiento y vivencia del Evangelio de Jesús que:
– Ilumina el sentido de la propia existencia y de
la visión del mundo.
– Abre a la búsqueda de la Verdad.
– Lleva a la libre adhesión a la persona de
Jesucristo, fundamento de nuestra esperanza.
– Favorece la profundización en la fe vivida
comunitariamente, en la Iglesia.
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Intentamos crear un ambiente favorable al
silencio, a la escucha, a la reflexión y al descubrimiento de la
propia intimidad, lugar de encuentro personal con Dios.
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Favorecemos la relación filial con Dios Padre
mediante la oración.
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Sugerimos un estilo de vida que sea coherente
con la fe cristiana.
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